La Comisión Europea quiere que la flor de cáñamo deje de ser un producto en tierra de nadie. La propuesta COM(2025) 553, publicada el 16 de julio de 2025 dentro del paquete de la Política Agrícola Común para el próximo marco presupuestario, amplía la lista de productos agrícolas del Anexo I para incluir todas las partes de la planta —flor, hojas, raíces— y no solo la semilla y la fibra. En mayo de 2026, la comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo respaldó el texto y tumbó las enmiendas que pretendían dejar la flor fuera.
Qué cambia sobre el papel
El cáñamo lleva décadas en una posición incómoda: la planta es un cultivo agrícola reconocido, pero su parte comercialmente más valiosa no lo era. De esa distinción salieron tantas interpretaciones como Estados miembros, y con ellas los bloqueos aduaneros, las inspecciones contradictorias y los contratos que se caían a mitad de campaña. La propuesta clasifica la flor bajo el código NC 1211 90 86 y pide tratarla como parte integrante de la planta, sin distinciones indebidas. Si el trámite sale adelante, se aplicaría a partir de 2027.
El acceso al dinero de la PAC
Aquí está el fondo del asunto. La Política Agrícola Común mueve unos 55.000 millones de euros al año, más de un tercio del presupuesto comunitario. Hasta ahora un agricultor europeo podía cobrar ayudas por la fibra y el grano, pero no por la parte de la cosecha que sostiene el negocio del CBD. Reconocer toda la planta cambia la ecuación financiera del cultivo y, de paso, el perfil de riesgo con el que bancos, aseguradoras e inversores miran al sector. La estandarización a escala europea vale tanto como la subvención: quita del tablero la incertidumbre política nacional.
El pulso por el límite de THC
El texto no toca el techo de 0,3 % de THC en campo. Ese debate va por otra vía y está lejos de cerrarse. Según Business of Cannabis, la comisión de Agricultura del Parlamento apoya subirlo al 0,5 %. La Asociación Europea del Cáñamo Industrial (EIHA) va más lejos: en su documento de posición para la PAC 2028-2032 reclama el 1 %, con el argumento de que el contenido de THC oscila con el clima, la insolación y el estrés de la planta, y que Suiza, Chequia, Australia, Nueva Zelanda y Uruguay llevan años operando a ese nivel. Su director, Francesco Mirizzi, lo resume diciendo que un límite del 1 % no supone un riesgo para la salud. La diferencia entre 0,3 y 1 no es cosmética: decide cuántas hectáreas se destruyen cada verano por una analítica desviada.
Lo que sigue igual
Conviene no leer más de lo que hay. La propuesta no modifica el reglamento de novel food, así que el CBD ingerido sigue atascado en el mismo cuello de botella. Tampoco levanta la prohibición sobre estupefacientes ni obliga a ningún Estado a permitir la venta de flor para consumo humano. Reconocer un cultivo y autorizar un producto de consumo son dos cosas distintas, y esa distancia es justo donde se han estrellado varios proyectos en los últimos tres años.
Implicaciones para el negocio
- Productores: merece la pena revisar ya los planes de superficie para 2027 y dejar preparada la documentación de trazabilidad y variedades del catálogo europeo.
- Extractores y transformadores: un origen agrícola reconocido simplifica el papeleo intracomunitario y reduce el coste de los bloqueos en frontera.
- Inversión: menos riesgo regulatorio en el eslabón agrícola, pero el techo de valorización sigue puesto por el novel food.
- Calendario: falta el pleno del Parlamento y la negociación con Comisión y Consejo. Fuentes del sector calculan un año o más hasta el texto definitivo.
Este es exactamente el tipo de expediente que se decide en conversaciones entre productores, transformadores, laboratorios y distribución antes de que llegue al Diario Oficial. En Spannabis B2B Bilbao 2027, el 11 de marzo en la Sala VIP del BEC, ese es el objetivo del formato: reuniones cerradas con la gente que firma. Consulta las entradas o reserva tu mesa B2B si quieres tener esas conversaciones antes que tu competencia.
Fuentes: HempToday y Business of Cannabis.
