La Food Standards Agency (FSA) británica publicó el 3 de septiembre la recomendación que el sector del CBD llevaba siete años esperando: autorizar las tres primeras solicitudes de cannabidiol como nuevo alimento. Su consejo la vota el 16 de septiembre en Swansea y, si la respalda, la agencia trasladará el visto bueno a los ministros de Inglaterra y Gales. Detrás de esos tres expedientes hay unos 3.000 productos que hoy se venden en Gran Bretaña amparados en una lista provisional, sin autorización firme.
Qué se autoriza y con qué condiciones
Los tres expedientes con opinión de seguridad favorable de la FSA y de Food Standards Scotland son un CBD sintético (RP 7, de Chanelle McCoy CBD) y dos aislados de CBD: RP 350, de Cannaray Brands, y RP 427, de EIHA projects, este último de origen cáñamo. Los tres parten de una pureza mínima del 98%.
La luz verde no sería un cheque en blanco. Llega con condiciones de autorización bastante concretas:
- Ingesta diaria admisible provisional de 10 mg de CBD al día en adultos.
- Advertencia en etiqueta dirigida a menores de 18 años y a personas embarazadas, en lactancia o que buscan un embarazo.
- Advertencia para quienes toman medicación o están inmunodeprimidos.
- Especificaciones estrictas de composición, con límites bajos de delta-9-THC y de otros cannabinoides fiscalizados.
La consulta pública previa duró doce semanas y recogió 46 respuestas, de las que el 68% respaldó el enfoque de la agencia. La FSA anuncia además guía de aplicación para las autoridades de control en los próximos meses, y hay más expedientes en cola detrás de estos tres. Puede consultarse el documento completo del consejo de la FSA.
10 mg en Gran Bretaña, 2 mg en la Unión Europea
El dato que más va a mover papeles en los despachos es la distancia con Bruselas. En febrero de 2026, la EFSA actualizó su dictamen sobre el cannabidiol y fijó una dosis segura provisional de 0,0275 mg por kilo de peso corporal y día, unos 2 mg diarios para un adulto de 70 kilos, tras aplicar un factor de incertidumbre de 400. El techo británico es cinco veces más alto. Puede leerse el dictamen actualizado de la EFSA.
La consecuencia práctica es incómoda: un mismo complemento alimenticio puede ser comercializable en Gran Bretaña con 10 mg por toma diaria y quedar fuera de juego en la Unión Europea, donde ninguna solicitud de CBD ha alcanzado todavía la autorización. Para un fabricante español con clientes a ambos lados del Canal, eso significa dos fichas técnicas, dos etiquetados y dos argumentarios de venta.
Qué cambia para las empresas del sector
- Un mercado grande con reglas escritas. Quien tenga producto vinculado a RP 7, RP 350 o RP 427, o acuerdos de suministro con sus titulares, entra en la parte regulada del mercado británico. Quien no, se queda en el limbo de la lista provisional.
- El expediente de EIHA projects es la puerta europea. Es la vía colectiva del cáñamo industrial del continente, diseñada para que productores asociados se acojan a una solicitud común en lugar de costear cada uno la suya.
- Analítica más cara y más trazable. Los límites de delta-9-THC y de otros cannabinoides fiscalizados obligan a lotes documentados y laboratorios acreditados, no a boletines de conveniencia.
- Reformulación de catálogo. Bajar de las dosis de 25 o 50 mg habituales en el escaparate a un tope de 10 mg diarios obliga a repensar posicionamiento, tamaño de envase y precio por unidad de producto.
Una divergencia que llega a Bilbao
Gran Bretaña avanza hacia un mercado de CBD ordenado mientras la UE sigue sin resolver su procedimiento de nuevos alimentos. Esa asimetría define, durante los próximos dos años, dónde se fabrica, dónde se vende y con qué margen. Es exactamente el tipo de conversación que toca tener cara a cara con productores, laboratorios, distribuidores y compradores.
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