España se ha convertido, casi sin ruido, en uno de los grandes productores mundiales de cannabis legal. La producción nacional alcanzó las 51,3 toneladas en 2024, un 42,5 % más que el año anterior, lo que sitúa al país entre los ocho mayores productores del planeta. La inmensa mayoría se destina a la exportación.
Un nuevo marco medicinal, por fin
El Real Decreto 903/2025 ha ordenado por primera vez el uso medicinal del cannabis en España. Regula la prescripción, preparación y dispensación de preparaciones estandarizadas, con una composición definida de THC y CBD, bajo la supervisión de la AEMPS, que mantiene un registro público y garantiza la trazabilidad.
Producción potente, acceso restringido
El marco limita la prescripción a especialistas hospitalarios —queda fuera la farmacia comunitaria— y a los casos en los que los tratamientos convencionales han fracasado, con indicaciones como la espasticidad por esclerosis múltiple, determinadas epilepsias refractarias, las náuseas de la quimioterapia o el dolor crónico rebelde. Las asociaciones de pacientes calculan que entre 200.000 y 500.000 personas podrían beneficiarse, pero el acceso real sigue siendo muy limitado y no contempla el autocultivo.
Se dibuja así una paradoja: una potencia industrial volcada en la exportación frente a un mercado interno todavía incipiente. Al igual que Francia, España estrena un modelo medicinal de corte farmacéutico, sin flor.
Una oportunidad para el canal profesional
Para productores, laboratorios, distribuidores e inversores, el mensaje es claro: España tiene capacidad, clima y un marco regulatorio en plena construcción. Quien entienda antes las reglas del juego tomará ventaja.
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Fuentes: Real Decreto 903/2025 (uso medicinal del cannabis en España); datos de producción del sector.
